De Villa en Villa

Laguardia, capital de la zona, emerge alargada y orgullosa en lo alto de un cerro. Es una pintoresca y pequeña población que tiene algo de irreal, de fábula, con sus calles empedradas y angostas, con sus viejas murallas y con ese toque de distinción medieval que tanto apasiona a los viajeros. Su infraestructura hotelera, gastronómica y de servicios resulta casi inaudita para una villa de sólo 1500 habitantes, lo que da fe de su importancia como atractivo turístico.

Los otros municipios de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa -Labastida, Elciego, Oyón, Villabuena, Elvillar, Baños de Ebro, Lapuebla de Labarca….- constituyen también un mosaico irresistible de recursos patrimoniales, cascos históricos, bodegas con personalidad, gentes afables y estampas paisajísticas que inequívocamente sitúan al viajero en una tierra que ha hecho del vino y de todo lo que le rodea su razón de ser.

 

Racimo