| La
Rioja Alavesa cuenta con 12.000 hectáreas de
viñedos. La cosecha media anual se aproxima
a los 40 millones de litros de vino. Sus vinos - elaborados
dentro del marco de control del Consejo Regulador
de la Denominación de Origen Calificada Rioja
- gozan de un merecido prestigio internacional.
La calidad de sus caldos
se debe, en gran medida, al suelo arcillo-calcáreo
(excelente para que las cepas absorban la humedad necesaria),
al clima y a la ubicación de los viñedos
tras la Sierra Cantabria (que protege las viñas
de los vientos fríos del Norte y permite que
la cepa aproveche mejor el calor), así como al
cuidado de sus gentes en conjugar el legado histórico
de elaboración y las nuevas tecnologías.
En Rioja Alavesa el visitante puede degustar desde caldos
elaborados en cuevas medievales hasta vinos obtenidos
en las instalaciones más vanguardistas del momento.
La uva
El 79% del vino que se produce en la
Rioja Alavesa se elabora a partir de la variedad de
uva conocida como Tempranillo. Es un
tipo de uva apta para envejecer, de buen color y moderada
acidez. Su nombre procede de la precocidad con la que
madura. Otras variedades con las que nos podemos encontrar
son: el viura (uva blanca procedente del Mediterráneo),
la garnacha (de origen aragonés), el mazuelo
(que da lugar a mostos de poco grado), el graciano (que
produce tintos rojos vivo y aromáticos, excelente
para mezclar con otras variedades de uva), la garnacha
blanca y la malvasía.
Los vinos
Como características
generales, el extraordinario vino de la Rioja Alavesa
tiene un color brillante y vivo, un fino aroma, un sabor
afrutado y un paladar agradable. Su graduación
oscila entre los 11 y los 13 grados.
El Tinto es
el producto más característico de Rioja
Alavesa. Se siguen utilizando dos métodos
de producción, el que elabora la vendimia estrujada
y despalillada, y el tradicional con la vendimia entera.
La diferencia está en la utilización del
"lago" de fermentación, que se aplica
en el método tradicional, en donde se vierten
los racimos enteros para una maceración capaz
de extraer mejor los aromas y color del vino.
El tinto del año
o vino joven sigue – en la mayoría de los
casos - el método tradicional de maceración
carbónica, en el que los racimos enteros fermentan
en un lago entre 7 y 10 días. Libres ya de hollejos
y raspones, el mosto obtenido se trasvasa a unas cubas
donde termina la fermentación. Este "Vino
de Año o Joven" tiene un sabor afrutado
y resulta muy agradable.
Los Vinos de "Crianza,
Reserva y Gran Reserva" se elaboran por
el procedimiento bordelés, o despalillado, que
consiste en romper la uva retirando los raspones y encubando
el mosto con su pasta por un período de siete
días. De aquí pasa a los depósitos
de fermentación maloláctica, para ser
finalmente trasegados de cara a la crianza. La diferencia
entre ellos las da el tiempo de envejecimiento: un crianza
debe tener al menos 2 años y haber permanecido
uno en barrica.; un reserva ha de cumplir 3 años
como mínimo entre barrica y botella (y uno de
ellos en barrica de roble) y un gran reserva pasará
al menos 2 años en barrica de roble y completará
su sabor con otros años en botella.
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